SO-LI-DA-RI-DAD

SO-LI-DA-RI-DAD

  Probablemente has oído hablar de teorías como ´´La Deriva Continental” o ´´La Tectónicade Placas”, pero… ¿y si yo te dijera que el estado actual de los continentes no tiene nada que ver con estas ideas? No me creerías, ¿verdad? Pues puedo asegurarte que es cierto y lo sé de buena tinta.

De pequeña mi abuelo acostumbraba a contarme leyendas e historias y, una de ellas, que ha ido transmitiéndose clandestinamente generación tras generación en mi familia, habla de la clave del movimiento de los continentes.

El abuelo era un hombre mayor, había vivido en tiempos difíciles; con quince años, siendo aún un muchacho, marchó, obligado, a la Guerra Civil, estuvo preso…,y después de contemplar tanta penuria, desigualdad y miseria su mirada quedó triste, apagada, pero, al narrar, sus emocionantes relatos y batallas, se le iluminaba la cara y sus dos tristes ojos se encendían como dos grandes candiles centelleantes, repletos de satisfacción; sentimiento que se acentuaba al tratarse de su historia preferida cuando, recordaba con orgullo que, de todo el mundo, era la nuestra, la única familia elegida para conocerla, gracias a que todos mis antiguos, de uno u otro modo, contribuyeron a erradicar la esclavitud, lucharon por la solidaridad. En cuanto a este tema, el abuelo también aportó su granito de arena excavando un túnel que permitió que él y cuatro de sus compañeros de calabozo salvaran la vida antes de ser fusilados.

Quizá pienses que, al fin y al cabo, este tipo de historias no son más que cuentos chinos, pero yo te digo que esta es la excepción que confirma la regla.

Puede parecer una frivolidad, pero te aseguro que en mi familia sabemos la verdad absoluta sobre el tema, (y eso que yo no creo en la existencia de una única verdad…): la posición de los continentes no guarda relación alguna con las dorsales y las placas, sino que solo depende de una hermosa palabra, SOLIDARIDAD. ¿Qué? ¿Quieres saber más? ¿A que te empieza a picar la curiosidad? Si es así, aguarda y presta atención, porque voy a contártelo todo pero, antes, tienes que prometerme que esto quedará entre tú y yo, ¿de acuerdo?

Para que lo entiendas, hemos de remontarnos al principio de los tiempos cuando, hace casi 5.000 millones de años, unas fuerzas misteriosas, originaron el Sistema Solar. A cada planeta, y también al Sol, se le asignó una serie de normas que habían de cumplirse “de pe a pa”, además de un valor, a cual de ellos más importante, que en su correspondiente planeta tenía que, ser sagrado; por ejemplo: el Sol debería proteger el valor de la nobleza, si no, se apagaría; Saturno defendería ante todo la libertad, en caso contrario, perdería sus preciados anillos; Venus y Marte harían alarde del amor y la igualdad respectivamente o, como castigo, quedarían aislados del resto de planetas en total oscuridad… y ala Tierrale tocó rendir honores ala SOLIDARIDAD.¿A que es sorprendente? Pues verás ahora, cuando me centre de pleno en la fascinante historia de nuestro planeta.

La Tierra fue el único planeta dotado del don de la vida. En su origen, estaba formada por una enorme masa de agua (en la que habitaban los más insólitos animales) y un macro continente que, por si lo estás pensando, no se llamaba Pangea, era conocido como Solidaridad y en él vivieron nuestros primeros antepasados, una raza humana anterior a los primates.

Solidaridad era el lugar ideal para residir, allí todo era naturaleza, combinada con las más avanzadas comodidades y, lo mejor de todo: al comienzo, sus habitantes vivían en perfecta armonía, ya que las riquezas materiales se repartían por igual y, en consecuencia, en principio, no había opción a rivalidades o disputas de carácter adquisitivo.

¡Sería maravilloso vivir en un mundo así! Pero, tú y yo, sabemos que aquí no acaba la historia porque, hoy día, los continentes están separados. En efecto, ese sólo es un bonito principio para una trágica historia, la historia de nuestro planeta. La armonía no prevaleció durante mucho tiempo en la Tierra, pues no todas las riquezas estaban repartidas igualitariamente; las materiales sí lo estaban, pero no las más importantes, las morales. Entonces, como actualmente, cada persona tenía sus propias convicciones morales (también están condicionadas por el entorno) , por lo que, a pesar de estar todo tan bien distribuido, surgieron rivalidades, que derivaron en malos sentimientos que, a su vez, se dieron a conocer con palabras, las cuales, por desgracia, nos son muy familiares: envidia, avaricia, pobreza, violencia, guerra, destrucción… que terminaron con valoresmuy preciados, la solidaridad entre ellos.

Fue al ocurrir esto cuando, como castigo por haber roto todas las reglas (incluida la primera y más importante: “Honrarás a tu valor asignado’’), las fuerzas divinas, formadoras del Universo, decidieron dividir los cinco estados de la antigua Solidaridad en cinco continentes más pequeños: So, Li, Da, Ri y Dad (llamadas así para recordarnos el grave error cometido), que se corresponden, respectivamente, con las actuales Asia, África, América, Europa y Oceanía. Al realizar dicha separación varias pequeñas porciones detierra se desgarraron, quedaron sueltas, dando lugar a las islas y a los casquetes polares.

Como te decía, la vieja Solidaridad constaba de cinco estados, en cada uno de los cuales tenía lugar una actividad determinada, que se complementaba con las del resto de comunidades mediante amistosos trueques; se trataba de una estructura social en la que no había privilegiados ni distinciones, una sociedad cuyos cimientos eran la igualdad y, sobretodo, la solidaridad. So se dedicaba a la agricultura pero, para ello, dependía de Ri, encargado de la industria (en él se hallaban todos los yacimientos minerales), que le proporcionaba el material agrícola que necesitaba a cambio de vegetales; Li era el estado ganadero, daba carne a So (obteniendo verdura y pienso para los animales, además de permiso para llevar a los ganados a pastar a sus verdes hierbas) y a Ri (que le suministraba el material del que precisaba). Da y Dad no quedaban excluidos en esta cadena; Da ejercía la pesca (gracias a la elevada calidad de sus aguas), abasteciendo de pescado al resto de poblaciones a cambio de vegetales, barcos, carne y ¡comunicación! Sí, sí, has oído bien, Dad mantenía comunicados a todos los estados (recibiendo los bienes de cada uno de ellos): entre sus habitantes, podíamos, encontrar pregoneros, actores, cantantes, periodistas, presentadores, locutores (porque ya existían prensa, radio y televisión) y escritores (ya que los libros contribuyen al desarrollo de las personas como tal, además de dar una base intelectual).Pues bien, al separarse dichos estados, comenzaron a sufrir carencias, ya que sus relaciones se dificultaron por falta de comunicación; los arcos que fabricaba Ri no estaban preparados para realizar travesías de tal envergadura y no tuvieron tiempo de ser perfeccionados porque se imputó otro castigo, una plaga de dinosaurios se hizo con el planeta y ,separados, los humanos carecíamos de la fuerza necesaria para combatirla.

Muchas vidas se vieron truncadas con este fatal acontecimiento y, tras cada una de ellas se esconde una triste historia; que no trataré demasiado por respeto hacia las víctimas, que, en su mayoría, eran gente inocente. En realidad, la condena impartida, fue un tanto injusta, ya que por culpa de una minoría, que siguió a un despiadado líder, se juzgó negativamente a toda la humanidad; andándonos sin rodeos, pagaron justos por pecadores. Estoy prácticamente convencida de que, llegados a este punto, te estarás preguntando: ¿Quién (o, más apropiado, qué) fue capaz de destruir a todos sus semejantes? y… ¿Cómo pudo hacerlo? He acertado, ¿eh? Si sigues atendiendo igual que hasta ahora pronto te enterarás…

Tú ya sabes que hace millones de años la raza humana convivía en paz y armonía pero el  nacimiento de un niño lo cambió todo… Evaristo y Dulce residían en Dad. Eran un matrimonio excepcional, particularmente apreciado en Solidaridad: él escribía los mejores cuentos para niños y ella se encargaba de leerlos, con el encantador toque de dulzura que la caracterizaba y otorgaba un especial sentido  a su nombre, por la radio y la televisión. Tuvieron un hijo precioso, al que llamaron Avaricio. Tenía el rostro varonil y sereno de su padre, y los ojos  grandes y azules de su madre; pero, en su carita destacaba algo, y no precisamente bueno: en sus ojos, a pesar de ser iguales que los de su madre, no brillaba la dulzura, sino la soberbia y la codicia, la maldad. Muchas personas se quedaban sorprendidas al comprobar como un recién nacido podía atravesarles y desafiarles con la mirada; por lo que el bebé ya era conocido, antes de aprender siquiera  a hablar, por su característica mirada de hielo. En la guardería, se comportaba de manera hostil y egoísta con el resto de bebés y, en el colegio, incluso empezó a manifestarse mediante la violencia; nadie se explicaba por qué aquel niño actuaba así, y aún menos viniendo de su familia, conocida entre otras virtudes por su generosidad y su ejemplar forma de obrar. Evaristo y Dulce se sentían culpables, creían que no estaban educando bien a su hijo. ´´ Pero, si a mi Avaricio  no le falta de nada“, se repetía una y otra vez la señora Dulce. Pero, en parte, se equivocaba; es verdad que su pequeño tenía todos los caprichitos que deseaba, y que sentía cierta inclinación nata hacia el mal, pero ellos no supieron marcarle los límites, aunque ambos tenían excelentes cualidades morales, al estar pendientes de enseñar y divertir a todos los niños de Solidaridad, carecían de tiempo para trasmitírselas a Avaricio. Estos tres hechos unidos hicieron de Avaristo un niño egoísta y cruel, el pequeño de los ojos de hielo, cuyo corazón, o medida que iba creciendo, se helaba, hasta el punto de dar paso a un adulto aún más temible, del que se decía que tenía los ojos de hielo y el corazón escarchado, por cuyas venas no corría la sangre, estaban heladas por el odio que albergaba en su interior. Cuando cumplió la mayoría de edad, se negó a trabajar, no quería contribuir a mantener la perfecta estructura social en la que había tenido la suerte de nacer; sus ojos no veían por encima de la codicia, estaba obsesionado, dedicaba todo su tiempo a elaborar un plan que le permitiera convertirse en dueño y señor de los cinco estados de Solidaridad y, en cuanto lo lograra, poseería la mayor fortuna jamás amasada. A la tierna edad de diecinueve años, ideó el perverso plan que le convertiría en el dictador más poderoso que ha pisadola Tierra. Avaricioutilizó los medios de comunicación que tenía a su alcance para transmitir sus insensatos y viles pensamientos, prometiendo a todo aquel que se uniera a él y a su propósito, que gozaría de poder sobre el resto de mortales. Fueron muy pocos los que, cegados por el afán de ser ricos y sentirse superiores, se sumaron a este maquiavélico plan; porque, en general, los solidarinos eran buena gente, sencillos y generosos.

Autora: Davinia Gea Martos.

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1 Response so far »

  1. 1

    jordi said,

    me a encantado el cuento muy bueno !! me encanta este blog !! es la ostiaa!!


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